Sistema de salud, por los suelos
La contingencia por el virus de influenza AH1N1 dejó al descubierto la falta de médicos y la saturación de servicios; nula coordinación entre instituciones; además de carente infraestructura
“Entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según su reporte Health Data 2008, México se distingue por ser el que menos recursos destina a salud pública, con 6.6% de su Producto Interno Bruto (PIB), cuando el promedio de los países miembros es de 8.9%.”
Sobre este tema podríamos preguntarnos ¿Qué tanto afecto o no la corrupción, que sabemos se vive en México para protegernos de la influenza? El sistema de salud mexicano efectivamente es mediocre: la falta de personal y de pericia, la falta de transparencia en la contratación del mismo, la honestidad que es un principio básico de formación profesional están por los suelos.
En esta epidemia por la ley que en términos profesionales se puede decir de la oferta y la demanda, pero que en realidad es por lucrar y salir obteniendo beneficio extra, la vacuna contra la influenza estacional subió hasta 200% su precio. Los cubrebocas se vendían en los cruses de calles hasta en 10 o 20 veces su valor real. Además es imposible educar a la población en 3 semanas (tiempo de alerta sanitaria) cuando se dijo que el tiempo de alerta seguía en pie y vimos mucha gente en la calle sin cubrebocas y restaurantes que no cumplían con las normas impuestas para funcionar (sanborns).
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